La noche de Don Eulogio

Parte V

Después de aquella extraña noche presos de frió, de temor, de ira y presos de verdad en aquella carceleta, continuáramos concurriendo, pero esta vez juntos, al bar. Ahora ya convertidos en un mismo grupo solidó, en una sola causa, no sabíamos que causa era pero sabíamos que teníamos una causa en común, así que llenábamos las sillas del bar todos los fines de semana, nos embriagábamos hasta la madrugada y salíamos siempre de madrugada a cantar esas canciones de protesta que tanto bien nos hacían recordar luego de las tres primeras botellas de coñac.
Una noche, una de esas tantas noches que la señora del bar nos pedía que siguiéramos con nuestro espectáculo en otra parte, mientras nosotros haciendo oídos sordos a tal absurdo pedido, cantábamos más y más fuerte nuestras canciones, que ya se habían convertido, con el tiempo casi en un himno, en un símbolo casi patrio de nuestra historia, esa historia que recordaríamos siempre y que fue la que unió a ese grupo de jóvenes unidos por una misma causa , que todos los fines de semana nos encargaríamos de encontrar esa causa, así sea todos los fines de semana ,alguna diferente

Esa noche llego un viejo a aquel bar, algo cansado sudoroso, pidiéndole a la dueña un vaso con agua pues no había parado de caminar desde la avenida arenales, luego de que dos muchachos había decidido apoderarse de su dinero dejándolo tan solo con un saco medio roto y un maletín casi vació y un sentimientote tristeza que podia verse reflejado en todas las esquinas de local



Pedro fue el primero en escucharlo, creo q si no hubiera sido por el que nos comunico lo que le pasaba aquel anciano, hubiese sido el único ya que nosotros entre cántico y cántico, no nos percatábamos de lo que estaba aconteciendo en aquel otro extremo de las sillas , la reacción de Nosotros ante semejante escandalote fue de un repudio absoluto, ese pobre hombre no dejo de caminar y fatigado había terminado aquí, rogando por un vaso de agua, a un desconfiada azafata , que no dejaba de mirarlo con
rechazo desde su llegada al bar , Carlos se le acerco sigilosamente y tratando de que fuera de la manera mas educadamente posible al huésped que teníamos por vez primera en nuestros lares y que si no hubiera sido por causas del destino nunca hubiésemos visto alguna vez en nuestra vida .
-----Señor, cree que podamos ayudarle en algo---dijo Carlos con un tono de amabilidad, que no le conocíamos hasta ese momento y no se lo volveríamos a conocer jamás.
---NO, hijo, estos ya me han jodido! ya me han jodido1 ---repetía el anciano. Aun sin terminar su minúsculo vaso de agua
---señor díganos donde fue, haber si podemos ir y ayudarlo a buscar a esos tipos –lo irrumpió Carlos notablemente conmovido ante dicha confesión.
---Fue en arenales, allá a la vueltita nomás, a la vueltita ---dijese esto el anciano comenzó a llorar y de desplomo con la cabeza gacha sobre la meza
--vamos para allá Señor, inmediatamente vamos para allá ----l

Al enterarnos de tal estado del pobre hombre, decidimos esta vez por todas solidarizarnos con esta pobre victimas de las circunstancias y dirigirnos hacia arenales , a la vueltita nomás, para ver si podíamos encontrarles y hacer que se exigiera justicia con este pobre anciano , que no tenia mayor remedio que pasar por allí para vender sus golosinas como todas las noches

Creo que ese fue la primera vez que encontramos una cusa en común, fue nuestra primera tarea como grupo, que por fin, gracias a este anciano, había caído sobre nosotros,y como nosotros , audaces caballeros, habíamos decidido aceptar hasta quemar nuestro ultimo cartucho. Un espíritu quijotesco nos poseyó a todos en ese momento mientras juntos, mas no revueltos, íbamos de esquina en esquina, de cantina en cantina de descampado en descampado, para lograr capturar a estos apresadores, que si bien, nos habían dado nuestra primera causa formal a nosotros como grupo, le habían arrebatado a este pobre hombre una mesita llena de golosinas y esa era una falta que no pensábamos dejar pasar

Luego de haberlos buscado por casi cuatro horas, y desposeídos ya por ese espíritu quijotesco que decidió abandonarnos luego de las primeras dos horas de búsqueda, encontramos ya cansados a tan despreciables seres .obviamente todos atiborrándose de golosinas y con manchas de chocolate por todo el rostro los cuales al percatarse de la llegada del anciano con nosotros, lejos de alejarse ante la llegada de tan audaces caballeros, salieron a enfrentarnos con palos y piedras haciéndonos retroceder siempre desde un primer momento, peor ya habíamos encontrado la causa por la cual estar unidos y de tanto buscarla no e nos podía escapar teniéndola tan cerca , así que armados de valor y armados también con lo primero que encontramos por la vueltita de arenales nomás, decidimos pro fin recuperar tal pegajoso motín de manos de tan raudo enemigo

Pedro cogio una piedra la cual hizo estallar sin escrúpulos por sobre las cabezas de tales fieros enemigos, mientras que Marco opto por coger una de las botellas de nuestros propios agresores para hacerles frente, Carlos, que era hasta ese momento el mas indignado con la desdicha del anciano no dudo en encarar personalmente a el grupo de agresores profanándoles certeros golpes a todos en plena lluvia de objetos que no dejaban de alamar a los transeúntes que para ese entonces ya habían optaba por transitar la acera del frente alejándose de semejante escandalote , propiamente dicho, por aquella señora ,que lejos de saber de golosinas , de villanos y de seudos caballeros termino estrellándose con una de las sillas que logre aventar, por lo visto, sin precisión alguna

La batalla me pareció durar horas , aunque en realidad fueron muy pocos minutos lo que duro en verdad , así logrando una vez mas sobreponernos a una batalla la cual entre brindis mas tarde catalogamos de titánica, logramos recuperar ese cofre del tesoro que horas antes nos habíamos trazado la meta de recuperar.

Cansados y bastantes golpeados logramos recoger del suelo todos los dulces que habían quedado desparramados por sobre el pavimento y acomodándolos de la manera mas cuidadosa posible, hicimos la entrega a aquel anciano que sin quererlo, hacia algunos momentos, había llegado a aquel bar,sin saberlo el siquiera, ha pedirnos nuestra ayuda


Marco el mas joven de nosotros, y además por lo visto el mas dispuesto a celebrar fuese la ocasión que fuese, propuso ir a algún bar a celebrar tal hazaña y obviamente acompañados de nuestro tan ahora distinguido invitado, no podíamos negarnos ante tal brillante idea, de esa noche todos recordamos poco, solo que el joven anciano luego de haber bebido por diez de nosotros, todas las cervezas que le eran posible tomar, dejo su mesita de dulces en prenda por un par de copas mas, para el y para los que ya nos habíamos vuelto para ese entonces, sus distinguidos invitados , los que a plena luz del día decidieron abandonar a aquel anciano , puesto que nos sentíamos ofendidos por haber empeñado , nuestro tan dulce y meloso tesoro, no sin antes s acercándonos a el , logramos recoger sus documentos que se encontraban el piso, despertarlo, tirarle un minúsculo vaso de agua sobre el rostro y repetirle todos en un una misma voz, buenas noches Don Eulogio .


Un perfecto fantasma en la cena de los Rodríguez

¡No, esta vez no! Me gritaba mi mismo, frente a la puerta de ese restaurantito pequeño que jure nunca mas volver a ir, pero que casi por instinto terminaba siempre sentado en esa única mesa, como un único comensal, como uno solo en una selva de personas ,que siempre terminaban mirando como si fuera yo, un perfecto fantasma

Halle ese lugar un tarde cuando paseaba por los alrededores de la avenida la colmena cansado aturdido, odiándome a mi mismo por no haber nacido en un lugar por donde lejos de respetarse unos a otros, por lo menos se respetara las estaciones del año pues en pleno invierno me encontraba bajo un incandescente sol y como yo siempre había respetado las estaciones y me encontraba acorde con la estación para mi lamentable suerte





La posada de los rodrigues se encontraba lejos de esa humareda de personas que suelen pasear a horas de la tarde por toda la avenida, era un lugar pequeño, de color blanco parece que recientemente pintado, con pequeños adornos con motivos selváticos todos alrededor del local y con una imagen de la ultima cena exactamente igual mal colocada que el póster del bar , que una noche como ya comente, cayeron sobre la cabeza de algún exaltado parroquiano ,después de levantarse bruscamente ante el pedido de un trago mas , pero esta vez preferí no decir nada y además para que iba a decirlo si el único que estaba era yo pero bueno
Me atendió una señora muy menuda, bastante canosa y con un acento selvático que parecía combinada perfectamente con los adornos alrededor del local

-buenas tarde patrón, le puedo ayudar en algo –me decía la menuda ancianita mientras no dejaba de sonreírme, con un grato gesto de amabilidad
-claro, he estado caminando todo el día y me muero de hambre – respondía mientras encajaba otro gesto de amabilidad casi tan parecido como el de la menuda ancianita
- claro patrón, pero fíjese lo que sucede es que solo preparamos alguito de comer nomas y ya no queda nada , nadiat queda, si quiere tendría usted patrón que compartir la mesa con mi familia que ahoritita nomás, están sirviéndose la comida patrón , es lo único que queda patrón , es lo único que queda
-si señora, pues bueno dígame a donde tengo que ir
-aquisito nomás patrón, aquisito – me decía esta ya no tan amable ancianita, mientras me llevaba a un comedor dentro de de la casa bastante grande, pintado de blanco y con aun bastantes adornos selváticos

Donde estoy me dije extrañado, luego de que el singular monito que tenían por mascota no dejaba de jalarme la camisa, mientras yo lo alejaba sonriente y aun con los pocos gestos de amabilidad que aun me quedaban

-aquí esta patrón, siéntese nomás- dijo la cada vez menos amable ancianita
Diré, con toda la sinceridad del mundo que en ese momento lejos de comer algo me lleno de alivio el poder alejar a ese maldito mono que ya lejos de solo jalarme la camisa había comenzado también por intentar despojarme de mis zapatos

Declaro a mi favor que siempre fui un hombre bastante educado, entonces opte por presentarme de una manera casual, como casual había sido el hecho que fuera huésped aquel día en tal selvático comedor

Mi uniforme presentación no causo mayor impacto entre la casi docena de personas que no dejaban de mirarme, aunque me dio la impresión de que faltaba alguien , mientras yo como un estupido, intentaba expresar toda mi educación posible , ante un grupo de energúmenos que no dejaba de mirar fijamente la mesa mientras que la ancianita ya para nada amable ,servia los potajes que ese día tocarían saborear todos uniformemente, incluso yo el que no solo para ese entonces había pasado de huésped casual en su mesa , al estupido casual sentado en su mesa y con su mono

Comenzó la cena, mientras que la niña de la casa no dejaba de entretener a todos con sus proyectos de la escuela los cuales repetía y repetía sin poder más que repetirlos una y otra vez, siempre había odiado que repitiesen tanto las cosas, pero como de huésped casual a estupido casual, había llegado en cuestión de minutos, no quería adherir otro adjetivo adicional a mi ya ascendente currículum
Todos la escuchaban si proferir murmullo alguno, pero faltaba uno, mientras servían aquel guiso dominguero que tanto odiaba, pero que esta vez estaba dispuesto a saborear sin chistar, por no atentar contra ya saben mi currículum

El mayor de la casa un hombre bastante barbudo se acerco a mi preguntándome que de donde había venido, por que no tenia pinta de vivir cerca de la zona, mientras yo evocando a la que en ese momento fue amable viejecita puede decir “de aquisito nomás” sin dar mayor explicación y con esto no volví a interferir mas en tal amena charla de proyectos de escuela de la repetitiva niña de la casa
La viejecita encendió el televisor, tenían la costumbre de encender la televisión mientras cenaban, para poder intervenir todos los comentarios de la locutora y para poder comentar sobre los acontecimientos actuales aunque creí en algún momento que era para de una ves por todas callar a la niña
La cena no dejaba de volverse cada vez mas complicada para mi, pues lejos de haber causado familiaridad con tal solidaria frase de “aquisto nomas” había causa un cierto rechazo aun adicional sobre la casi docena de comensales que estaba a mi lado pero seguía sintiendo que faltaba uno

Sonó le teléfono, no dejaba de sonar el teléfono, seguía sonando el teléfono mientras no dejaban de pelear por quien contestaba el teléfono, me pareció en algún momento que el teléfono no dejaría de sonar, hasta que la jovencísima de la casa se levanto a contestar el teléfono

-mama quieren hablar contigo
-que ha pasado
- mama ven urgente
-que ha pasado
-mama ven
-dime que ha pasado
-mama el juany, mama el juany ha muerto, lo han atropellado mama, lo han atropellado

Silencio
Llanto
Más silencio

La viejecita la que volvía recordar amable cayo al suelo, su esposo la sostuvo en el suelo, la niñita dejo de repetir todo, los energúmenos dejaron de mirar la mesa y todos optaron por solo el silencio

El llanto se apodero de la selvatisima sal en ese momento, el mono dejo de lucha contra mis zapatos, entendí por que en el cuadro eran doce y ahora solo eran 11 yo era quien ocupaba esa doceava silla en ese momento
Me sentí mal, me sentí triste, me sentí como el peor huésped casual, que casualmente suele llegar a una casa para tan casual noticia, los gritos se apoderaron de todos, el desorden reino por todos lados, todo era un mar de lagrimas y tristeza y la locutora de televisión, parte de todas las cenas de los Rodríguez cuya mención era callar a la que dejará de ser la repetitiva niña de la casa, se prestaba a mandar la noticia al aire

No sabia que decir luego de ese momento, todo fue borroso, no era un huésped ya y me dirigí a llevarle un vaso con agua a la tan penosa victima del destino que ahora acompañada de este casual huésped tendría que mitigar su dolor con el vaso de agua y con los detalles de la locutora de la televisión cuyo deber había sido siempre el callar a la niña de la casa

Luego de esto me dirigí a la puerta sin decir palabra alguna, y luego de un momento me fui de allí no sin antes despedirme de todas aquellas personas que me habían abierto la puerta de su tan selvatica casa para ser esa doceava silla que sin pensarlo nunca mas volverá a estar llena nuevamente y que como casual fue mi visita casuales son los azares del destino que juegan con nosotros día tras día como si no valiéramos nada

Me jure en ese momento ser esa doceava silla, ese doceavo integrante, ese huésped casual que se encargaría de llenar esa tan deprimente espacio ya vació y que alguien tendría que llenar y que este huésped tan casual, como lo casual del destino, estaría hay siempre para una cena con ellos aunque siempre ante la puerta de casa me veo obligado a repetir ¡No, esta vez no!

El encuentro con el grupo

capitulo IV


Pedro y yo ya nos habíamos hecho amigos, intercambiábamos teléfonos de chicas, salíamos con frecuencia a tomarnos un vodka en la placita de barranco o a los recitales de poesía que organizaba el bar. Nunca dejo de ir ni un solo domingo, aun cuanto la dueña se lo impidiese cada vez que lo veía entrar con su mochila acuestas, sus pantalones rasgados y preparado con una sonrisa cínica mientras le resto optaba meramente por los aplausos

Una de aquellas tardes domingueras, que la dueña decidió poner fin a los recitales de poesías domingueras, creo que por que ni Pedro, ni yo desistíamos de acudir febrilmente a esos recitales, se desato en cuestión de segundos una descomunal bronca, luego de que un miembro del grupo , abrumado por un ataque de celos, decidiera poner fin a esa discordia propalándole un monstruoso silletazo a uno de esos tantos parroquianos que se había atrevido a mirar a su novia , la lucha fue incesante, mientras pedro y yo en el medio no de dejábamos de lanzar silletazos a diestra y siniestras contra cualquiera que osara irrumpir en nuestra mesa y que , por supuesto mancillar el honor de dos alcohólicos confesos, que lo único que rogaban en ese momento es que nadie le hiciera algún daño a la botella de ron que tambaleaba en nuestra mesa ante tal fiero encuentro
No fue así, creo que en realidad lo primero que fue que se rompió antes de nuestras cabezas, fue nuestra minúscula botella de ron, pues los silletazos luego que los dos bandos unificados ante tan noble causa decidieron brindarnos a nosotros, aquellos silletazos que s habían guardado para ellos y que, sin quererlo nos habíamos convertido de la noche a la mañana en el centro de una guerra que ni Pedro y yo sabíamos hasta ese momento el por que se había suscitado




Esto desencadenaría en irnos todos detenidos a una comisaría momentos mas tarde en donde todos solidarizados por una misma causa, y ya olvidados los silletazos y los bandos, exigíamos la liberación, y la exigíamos eufóricos mientras bromeando unos con otros, nos pedían a Pedro y a mi disculpas por tal exagerado incidente y explicándonos cual había sido la causa de ese desenlace tan doloroso. Olvidada las trifulcas nos pusimos a cantar todos, cantábamos y cantábamos canciones de protesta hasta altas horas de la madrugada, no parábamos ni un solo segundo (creo que la confraternidad mas grande no se logra sino en situaciones desesperadas, o por lo menos lo creía así en ese momento) hasta que por fin, un comisario harto de tanto escándalo nos liberaría a todos no sin antes advertirnos que la próxima vez la historia seria diferente
Salimos de aquella mugrosa comisaría habiéndonos convertidos todos en camaradas de un mismo bando, Marco el mas joven de nosotros, dentro de tan divertido encierro, decidió que fuésemos a celebrar tal logro pues nos habíamos convertido en seres emancipados nuevamente y que ya nos habíamos vuelto un grupo ,el cual casi con lagrimas en los ojos decía que no debía separarse, al haber todos estado involucrados en algo tan personal como ser un ex prisioneros así que dicho esto y para no contradecir a tan conmovedor discurso ,no habría mejor ocasión para tomarse un buen coñac mientras , nos conoceríamos todos los integrantes de ese fantástico grupo no sin antes contar la historia de nuestro encierro, en el bar a aquellos que no tuvieron tal placer de convertirse como nosotros en ex-presidiarios, camaradas ,compañeros y seres liberados aunque todo esto haya sucedido en tan solo un día

Pedro, el solitario, el amigo y el primer compañero

capitulo III

Nunca supe por que lo llamaban el solitario, creo que era por que siempre andaba solo, con una vieja mochila sobre los hombros, unos pantalones rasgados de tanto uso y unos ticks nerviosos que no dejaban de alarmarme siempre a las salidas de aquel bar, que ya solía frecuentar por esos tiempos con la religiosidad de un feligrés a toda misa un domingo por la mañana.

Era un poco tosco en su manera de hablar y con un acento motoso que no dejaba entendérsele del todo, puesto que había llegado hace unos cuentos años del cuzco y aun no lograba librarse de una carga tan pesada que era hablar con un emigrante andino ante una selva de cemento como esta, que no dudaría en tragárselo entero, si tuviera la mas mínima oportunidad de verle o en todo caso de escucharle hablar.

Resuelta que llegue a aquel bar , una noche, para las ya acostumbradas sesiones de poesía dominguera, pues en esta búsqueda de poder llegar a ser , lo que explique que quería ser, no desperdiciaría ni un solo día de la semana y tampoco por supuesto desperdiciaría los cócteles gratuitos que solían servirnos a todos los asistentes los domingos ,que en su gran mayoría se encontraban hay ,mas que por una exposición profunda de la poesía de Cortazar , por una minifalda pequeña de la hija de la dueña que nos servia los licores mientras nos disponíamos a escuchar los acalorados debates culturales como todos los domingos .

Hay fue la primera vez que lo vi, que luego de terminar de leer una poesía sin sentido y triste, una sin sentido y triste alumna de la católica. Pedro estallo en carcajadas mientras la alumna lo recriminaba por haber dejado entrar a ese lugar a un indio que no supiera nada de poesía y que no tuviera la más mínima idea de lo importante de la poesía para el desarrollo contemporáneo de la sociedad industrializada. Yo en realidad seguía sin lograr imaginarme a que se debía semejante espectáculo pero ya tenía otra vez mi copa en la mano

---- ¡eres un ignorante y un estupido!—salto la eufórica estudiante a este singular personaje que después de casi media hora de acalora discusión no dejaba de reírse
--¡lárgate, lárgate! ¿Por que no te vas si poco te importa lo que estamos haciendo aquí? Rompió a llorar y se fue

Portazo.

Que mal psicólogo que soy creía en ese momento. Yo creía haberme puesto del lado de la poetisa eufórica pero el que en realidad estaba desconcertado era Pedro
Pero, en fin, esa noche, al menos, valió la pena el haberme quedado hasta el fin de tan entretenida velada poética, por que al fin luego de presenciar tan singular espectáculo, Salí del local a fumarme un cigarrillo mientras no dejaba de inquietarme la presencia de aquel hombre que aun luego de casi hora y media de aquel show no dejaba de reírse , me acerque a el con cautela pues creía que sin duda se encontraría algo contrariado ante las miradas atónitas de todos los que aun quedaban brindando en aquel bar, pero el de lo mas fresco me ofreció a sentarme en su mesa mientras pedía una botella de vino mas para seguir celebrando esa conmemorable escena
----En este caso de situaciones hermanito, solo que da reírse, y seguirse riendo hasta que todos sientan que todo lo que paso, haya sido producto de su imaginación—me decía Pedro mientras se servia otra copa de vino
----tu crees en realidad eso --- pensaba mientras ante tan gentil gesto de camaradería optaba por servirme mas vino del que debí haber tomado en el transcurso de una semana entera.
----ya es muy tarde para reproches, lo hecho, hecho esta y eso no hay nadie aquí, ni en ningún otro lugar, que pueda cambiarlo, ¿no te parece?
----pues, claro, tu tienes toda la razón en eso —le dije mientras me seguía sirviendo mas vino
---yo he venido hasta aquí con la esperanza de poder ingresar a san marcos, para estudiar literatura y esa chica que viste ,me había invitado para que pudiera ayudarle a perfeccionar su técnica literaria u algo así me dijo ella , creo que eso me dijo ella pero ¡ vaya con esta cojuda! ¡Pero ni mas vuelvo a este sitio, ni mas¡ decía Pedro mientras se negaba a pagar la cuenta de todo el vino que si había consumido

Decidí entonces acompañarlo, puesto que después de tanto vino que añadía no haber consumido, pero que en realidad si habíamos consumido , no podía ni caminar y opte entonces obviarle otro momento embarazoso en un mismo día y acompañarlo mientras llegábamos a su casa .Vivía en uno de esos callejones que abundan por el centro de lima, en donde había alquilado gracias a un trabajo en una imprenta, podía costearse el alquiler de ese pequeño lugar que no llegaba siquiera a los tres metros cuadrados pero que el lo mencionaba como si fuese un palacio enorme.
Luego de dejarlo aun sin poder abrir el candado de una minúscula plancha de cartón (pues ni puerta tenia)retirarme a mi casa en donde me esperaba poder escribir todo lo observado en aquella exagerada tarde de domingo , no sin antes presentarnos al fin
----Mi nombre es Pedro, Pedro Vilka—decía mientras aun intentaba abrir ese caprichoso candado
--me llamo Ramón Quijano y espero verte por el bar compañero, pero eso si, trata de llevar poetisas menos efusivas, como las de hoy –
--dalo por hecho compañero, dalo por hecho—dijo esto y luego abrió por fin el candado de su plancha de cartón
Creía fijamente o debí haber creído

Creía que una vida sin un propósito adecuado era una vida echada a la basura, eso suponía que debía encontrarle un propósito a la mía que ya para estos tiempos no obedecía proseguir alguno, para ser digan y provechosa. O por lo menos para estar a la altura de lo esperado. Nunca me pregunte bien a la altura de que quería que este, ya que este tipo de preguntas exigiera una demanda de respuestas en el acto las cuales yo en ese momento aun no tendría. Bastaría entonces en todo caso en que creyera en algo, aun no se en que, pero supe siempre que en ese algo encontraría la respuesta .

Creía firmemente entonces que ya todo estaba consumado y por un casi flashback mental sentado sobre mi viejo y apolillado sillón, me puse sin quererlo en hacer un recuento de todo lo que había visto y de todas esas cosas que pude percibir, decidí desde ese momento en ir tratando de comprenderlo un poco mas cada día aunque me gastara la vida en esto.

Lima es una ciudad llena de tradiciones y contradicciones expuestas a la vista de todos. podemos detenernos un tiempo para poder percibir la clase de contradicciones que en ella se suscitan todos los días. A cada momento y a cada hora muere alguien como lo dijo un cronista peruano el cual ya no recuerdo su nombre por que creo q después de profanar esa indeseable frase, el primero que murió fue El.

Había vivo alteradamente a la altura de lo que consideraban mis ideas hasta ese momento, que creo que en vez de ser mías, eran de todos menos de quien se las dice, había siempre esta corriendo pero en general sabia que estaba corriendo pero no sabia exactamente bien a donde. De alguna manera y no muy amable tropecé entonces con los escondrijos estos en donde trabados mis momentos en la retina de mi memoria decidí entonces tomar un rol en tan complicada historia

Creo que para ese momento luego de esa tan extenuante reflexión había encontrado mi vocación. O por lo menos así lo suponía: la del traductor de todo lo que viera, la del expositor de mi memoria, la de un narrador de lo visto, de escritor de mis propias prosas o de algo bastante parecido a lo mencionado anteriormente

la Novela

Capitulo I


El primer viaje de

Ramón Quijano


Difícil es la tarea de retratar en unas cuantas palabras a Lima nuestra ciudad capital, ese cielo panza de burro el cual odiamos, estimamos, aborrecemos pero a la vez aceptamos como sumido en el embrujo de nuestra miserable suerte

Me desperté un domingo por la mañana, cansado y harto del bullicio matutino, ese que solía llegar de mi vecino de al lado, ingresando a su hogar con toda la parafernalia de un emperador romano, mientras sus hijos lo saludaban ye le daban brincos y vítores a viva voz, mientras este con una voz ronca y en un notable estado aun de ebriedad cantaba y soltaba aullidos a plena luz del día.

Me dispuse a salir de mi casa lo mas pronto posible harto de ese tan indignante espectáculo y fastidiado por que al parecer el único que solía quejarse era yo, y los vecinos, creo que antes de hartarse del espectáculo del susodicho, que debo reconocer les caía bastante simpático, se hartarían luego de mí haciendo todo lo posible para que huyera de ese edificio entre gritos y burlas de todos los residentes.

Decidí tomar un bus que me llevara lo mas lejos posible de ese lugar , creo que lo odiaba cada día mas , pero sabia por dentro que nunca tendría el valor de alejarme del todo de ese lugar , bueno por lo menos, no por mis propios medios y sino fue a la fuerza como sucedería luego a petición de una inexorable junta de propietarios que encabezado nada menos que por mi vecino mismo , vinieron a pedirme , aunque antes de una petición parecía una orden, que dejara el inmueble en un lapso de dos días , pues sino tendrían que tomar otras medidas obviamente sin perder claro una sonrisa en los labios y una risita que me parece oírla hasta le día de hoy .

Subí a un bus, creo que fue primero que vi pues lo único que quería era alejarme en ese momento del todo y no me importaba mucho en realidad a donde me fuera a llevar simplemente quería estar lejos de hay, sin quererlo quede dormido no desperté sino dos horas mas tarde mientras que un amable chofer, creo que conmovido por la cara que tenia me dijo que tenia que bajar del bus pues este había tenido una descompostura e iban a tardar unas cuantas horas en repararlo.

Sin haberme dado cuenta, creo que lo que es peor, sin quererlo había llegado a lima, mejor dicho, el centro de lima, donde casi podían cegarme las luces de neon, los anuncios de pollerias y hostales a diestra y siniestras , esa densa niebla que se ensanchaba por todo el jirón de la unión , las calles repletas y ese mar humano de gente que parecía moverse de una manera que ni ellos mismo entendían el por que , creo que nunca había visto tanta gente como la pude ver ese día y creo que en realidad nunca la volvería a ver , era el pleno trance entre la dictadura de un dictador y la democracia de un demócrata, que simple y sencillamente resulto siendo lo mismo , pero en aquel momento aun resonaban los vítores de una guerra recién concluida, de una victoria esperada y de la gente flameando la bandera a del Perú con todo orgullo por plazas y parques , mientras que los niños descalzos dando brincos por la plaza , no perdían la ocasión de acercarse a algún turista con la esperanza que le pudiera otorgar algún dinero , para comer aquel día



Proseguí mi recorrido harto de tanta huachafeada cultural y decidí dirigirme a algún bar en donde podía tomarme algo antes de proseguir mi recorrido por tan excéntrico lugar, camine por varios minutos entre callejuelas, entre esos balcones típicos de arte barroco que inundaban por esa zona, que eran patrimonio artístico mundial y que hasta el día de hoy no comprendo por que cada vez que rondaba por esos lares , me terminaba cayendo un pedazo de mierda de ave con cierta gracia en la cabeza.

Hasta que por fin encontré ese lugar, el cual con tanto esmero había estado buscando, debo reconocerlo era una persona muy solitaria, por eso detestaba la idea de compartir un lugar rodeado de comensales que entre gritos y festejos no dejarían disfrutar mi bebida en esa paz que yo ya había creado y que definitivamente a estas alturas de mi vida no hubiese querido ni podido cambiar.

Aquel bar se convertiría con el tiempo en el templo de la bohemia limeña, recuerdo que era un lugar muy pequeño pero sutilmente decorado con unos pósters que había vociferado una tarde aun alcoholizado por un licor barato que era el único que solían servir , no tardarían en caérsele encima a alguno de sus pocos concurrentes .
Acudían todos los fines de semana a escuchar un recital de poesía, una exposición de fotografías y hasta algunos conciertos de música trova que no podían faltar en tan infame lugar, donde luego de unas notas de sabina, unos versos de Neruda y unas eufóricas conversaciones sobre Borges no tardarían en salir a las calles a probar a golpe limpio cual de ellos estaba en lo correcto.

Proseguí mi travesía así, luego de unos cuantos vasos de coñac luego de recordar al hijote puta de mi vecino en cada uno de ellos, a seguir por mi recorrido, pues no quería dejar de percibir un segundo ese aire denso que suele brotar desde esa parte de la ciudad.
Pude percibir que entre los miles de visitantes que acudían a este majestuoso templo de la informalidad, que existían diversos grupos entre ellos mismos, sub. Grupos si preferimos llamarlos así, existía un grupo de chaqueta de cuero que no podía dejar de observar , creo que se debía a que desde el lugar que se encontraban ,el aire solía estar mas denso que de costumbre, comenzó a salir de este un denso olor a humo, a papel quemado a un cigarrillo que no había probado nunca , pues humildemente creía conocerlos todos , pero al acercarme mas a estos , ellos no dudaron un segundo en alejarse mientras miraban con desconfianza y recelo , al extraño que se había atrevido a lanzarles unas cuantas miradas .

Luego de poder ver a niños, mientras jugaban con bolsas que se expandían y contraían ante su resoplar y viejas cucufatas que solían vestirse con una descomunal túnica morada, como si existiera una especia de look, con el cual, asistir a esas misas repletas en donde la gente desaparecía justo antes que pasara el monaguillo con la limosnas y después que el padre brindaba la bendición a toda la concurrencia , en lo extraño que se estaba volviendo todo esto , en este extraño karma como lo solemos definir a nuestra suerte frente a todos los demás , en ese lacónico andar por la vida esperando que todo el mundo opte por actuar de una manera diferente y ver que sin mayor duda que se haga lo que se haga esto reclinaría siempre, en volver a ser como hoy y siempre exactamente lo mismo .