La noche de Don Eulogio

Parte V

Después de aquella extraña noche presos de frió, de temor, de ira y presos de verdad en aquella carceleta, continuáramos concurriendo, pero esta vez juntos, al bar. Ahora ya convertidos en un mismo grupo solidó, en una sola causa, no sabíamos que causa era pero sabíamos que teníamos una causa en común, así que llenábamos las sillas del bar todos los fines de semana, nos embriagábamos hasta la madrugada y salíamos siempre de madrugada a cantar esas canciones de protesta que tanto bien nos hacían recordar luego de las tres primeras botellas de coñac.
Una noche, una de esas tantas noches que la señora del bar nos pedía que siguiéramos con nuestro espectáculo en otra parte, mientras nosotros haciendo oídos sordos a tal absurdo pedido, cantábamos más y más fuerte nuestras canciones, que ya se habían convertido, con el tiempo casi en un himno, en un símbolo casi patrio de nuestra historia, esa historia que recordaríamos siempre y que fue la que unió a ese grupo de jóvenes unidos por una misma causa , que todos los fines de semana nos encargaríamos de encontrar esa causa, así sea todos los fines de semana ,alguna diferente

Esa noche llego un viejo a aquel bar, algo cansado sudoroso, pidiéndole a la dueña un vaso con agua pues no había parado de caminar desde la avenida arenales, luego de que dos muchachos había decidido apoderarse de su dinero dejándolo tan solo con un saco medio roto y un maletín casi vació y un sentimientote tristeza que podia verse reflejado en todas las esquinas de local



Pedro fue el primero en escucharlo, creo q si no hubiera sido por el que nos comunico lo que le pasaba aquel anciano, hubiese sido el único ya que nosotros entre cántico y cántico, no nos percatábamos de lo que estaba aconteciendo en aquel otro extremo de las sillas , la reacción de Nosotros ante semejante escandalote fue de un repudio absoluto, ese pobre hombre no dejo de caminar y fatigado había terminado aquí, rogando por un vaso de agua, a un desconfiada azafata , que no dejaba de mirarlo con
rechazo desde su llegada al bar , Carlos se le acerco sigilosamente y tratando de que fuera de la manera mas educadamente posible al huésped que teníamos por vez primera en nuestros lares y que si no hubiera sido por causas del destino nunca hubiésemos visto alguna vez en nuestra vida .
-----Señor, cree que podamos ayudarle en algo---dijo Carlos con un tono de amabilidad, que no le conocíamos hasta ese momento y no se lo volveríamos a conocer jamás.
---NO, hijo, estos ya me han jodido! ya me han jodido1 ---repetía el anciano. Aun sin terminar su minúsculo vaso de agua
---señor díganos donde fue, haber si podemos ir y ayudarlo a buscar a esos tipos –lo irrumpió Carlos notablemente conmovido ante dicha confesión.
---Fue en arenales, allá a la vueltita nomás, a la vueltita ---dijese esto el anciano comenzó a llorar y de desplomo con la cabeza gacha sobre la meza
--vamos para allá Señor, inmediatamente vamos para allá ----l

Al enterarnos de tal estado del pobre hombre, decidimos esta vez por todas solidarizarnos con esta pobre victimas de las circunstancias y dirigirnos hacia arenales , a la vueltita nomás, para ver si podíamos encontrarles y hacer que se exigiera justicia con este pobre anciano , que no tenia mayor remedio que pasar por allí para vender sus golosinas como todas las noches

Creo que ese fue la primera vez que encontramos una cusa en común, fue nuestra primera tarea como grupo, que por fin, gracias a este anciano, había caído sobre nosotros,y como nosotros , audaces caballeros, habíamos decidido aceptar hasta quemar nuestro ultimo cartucho. Un espíritu quijotesco nos poseyó a todos en ese momento mientras juntos, mas no revueltos, íbamos de esquina en esquina, de cantina en cantina de descampado en descampado, para lograr capturar a estos apresadores, que si bien, nos habían dado nuestra primera causa formal a nosotros como grupo, le habían arrebatado a este pobre hombre una mesita llena de golosinas y esa era una falta que no pensábamos dejar pasar

Luego de haberlos buscado por casi cuatro horas, y desposeídos ya por ese espíritu quijotesco que decidió abandonarnos luego de las primeras dos horas de búsqueda, encontramos ya cansados a tan despreciables seres .obviamente todos atiborrándose de golosinas y con manchas de chocolate por todo el rostro los cuales al percatarse de la llegada del anciano con nosotros, lejos de alejarse ante la llegada de tan audaces caballeros, salieron a enfrentarnos con palos y piedras haciéndonos retroceder siempre desde un primer momento, peor ya habíamos encontrado la causa por la cual estar unidos y de tanto buscarla no e nos podía escapar teniéndola tan cerca , así que armados de valor y armados también con lo primero que encontramos por la vueltita de arenales nomás, decidimos pro fin recuperar tal pegajoso motín de manos de tan raudo enemigo

Pedro cogio una piedra la cual hizo estallar sin escrúpulos por sobre las cabezas de tales fieros enemigos, mientras que Marco opto por coger una de las botellas de nuestros propios agresores para hacerles frente, Carlos, que era hasta ese momento el mas indignado con la desdicha del anciano no dudo en encarar personalmente a el grupo de agresores profanándoles certeros golpes a todos en plena lluvia de objetos que no dejaban de alamar a los transeúntes que para ese entonces ya habían optaba por transitar la acera del frente alejándose de semejante escandalote , propiamente dicho, por aquella señora ,que lejos de saber de golosinas , de villanos y de seudos caballeros termino estrellándose con una de las sillas que logre aventar, por lo visto, sin precisión alguna

La batalla me pareció durar horas , aunque en realidad fueron muy pocos minutos lo que duro en verdad , así logrando una vez mas sobreponernos a una batalla la cual entre brindis mas tarde catalogamos de titánica, logramos recuperar ese cofre del tesoro que horas antes nos habíamos trazado la meta de recuperar.

Cansados y bastantes golpeados logramos recoger del suelo todos los dulces que habían quedado desparramados por sobre el pavimento y acomodándolos de la manera mas cuidadosa posible, hicimos la entrega a aquel anciano que sin quererlo, hacia algunos momentos, había llegado a aquel bar,sin saberlo el siquiera, ha pedirnos nuestra ayuda


Marco el mas joven de nosotros, y además por lo visto el mas dispuesto a celebrar fuese la ocasión que fuese, propuso ir a algún bar a celebrar tal hazaña y obviamente acompañados de nuestro tan ahora distinguido invitado, no podíamos negarnos ante tal brillante idea, de esa noche todos recordamos poco, solo que el joven anciano luego de haber bebido por diez de nosotros, todas las cervezas que le eran posible tomar, dejo su mesita de dulces en prenda por un par de copas mas, para el y para los que ya nos habíamos vuelto para ese entonces, sus distinguidos invitados , los que a plena luz del día decidieron abandonar a aquel anciano , puesto que nos sentíamos ofendidos por haber empeñado , nuestro tan dulce y meloso tesoro, no sin antes s acercándonos a el , logramos recoger sus documentos que se encontraban el piso, despertarlo, tirarle un minúsculo vaso de agua sobre el rostro y repetirle todos en un una misma voz, buenas noches Don Eulogio .


Un perfecto fantasma en la cena de los Rodríguez

¡No, esta vez no! Me gritaba mi mismo, frente a la puerta de ese restaurantito pequeño que jure nunca mas volver a ir, pero que casi por instinto terminaba siempre sentado en esa única mesa, como un único comensal, como uno solo en una selva de personas ,que siempre terminaban mirando como si fuera yo, un perfecto fantasma

Halle ese lugar un tarde cuando paseaba por los alrededores de la avenida la colmena cansado aturdido, odiándome a mi mismo por no haber nacido en un lugar por donde lejos de respetarse unos a otros, por lo menos se respetara las estaciones del año pues en pleno invierno me encontraba bajo un incandescente sol y como yo siempre había respetado las estaciones y me encontraba acorde con la estación para mi lamentable suerte





La posada de los rodrigues se encontraba lejos de esa humareda de personas que suelen pasear a horas de la tarde por toda la avenida, era un lugar pequeño, de color blanco parece que recientemente pintado, con pequeños adornos con motivos selváticos todos alrededor del local y con una imagen de la ultima cena exactamente igual mal colocada que el póster del bar , que una noche como ya comente, cayeron sobre la cabeza de algún exaltado parroquiano ,después de levantarse bruscamente ante el pedido de un trago mas , pero esta vez preferí no decir nada y además para que iba a decirlo si el único que estaba era yo pero bueno
Me atendió una señora muy menuda, bastante canosa y con un acento selvático que parecía combinada perfectamente con los adornos alrededor del local

-buenas tarde patrón, le puedo ayudar en algo –me decía la menuda ancianita mientras no dejaba de sonreírme, con un grato gesto de amabilidad
-claro, he estado caminando todo el día y me muero de hambre – respondía mientras encajaba otro gesto de amabilidad casi tan parecido como el de la menuda ancianita
- claro patrón, pero fíjese lo que sucede es que solo preparamos alguito de comer nomas y ya no queda nada , nadiat queda, si quiere tendría usted patrón que compartir la mesa con mi familia que ahoritita nomás, están sirviéndose la comida patrón , es lo único que queda patrón , es lo único que queda
-si señora, pues bueno dígame a donde tengo que ir
-aquisito nomás patrón, aquisito – me decía esta ya no tan amable ancianita, mientras me llevaba a un comedor dentro de de la casa bastante grande, pintado de blanco y con aun bastantes adornos selváticos

Donde estoy me dije extrañado, luego de que el singular monito que tenían por mascota no dejaba de jalarme la camisa, mientras yo lo alejaba sonriente y aun con los pocos gestos de amabilidad que aun me quedaban

-aquí esta patrón, siéntese nomás- dijo la cada vez menos amable ancianita
Diré, con toda la sinceridad del mundo que en ese momento lejos de comer algo me lleno de alivio el poder alejar a ese maldito mono que ya lejos de solo jalarme la camisa había comenzado también por intentar despojarme de mis zapatos

Declaro a mi favor que siempre fui un hombre bastante educado, entonces opte por presentarme de una manera casual, como casual había sido el hecho que fuera huésped aquel día en tal selvático comedor

Mi uniforme presentación no causo mayor impacto entre la casi docena de personas que no dejaban de mirarme, aunque me dio la impresión de que faltaba alguien , mientras yo como un estupido, intentaba expresar toda mi educación posible , ante un grupo de energúmenos que no dejaba de mirar fijamente la mesa mientras que la ancianita ya para nada amable ,servia los potajes que ese día tocarían saborear todos uniformemente, incluso yo el que no solo para ese entonces había pasado de huésped casual en su mesa , al estupido casual sentado en su mesa y con su mono

Comenzó la cena, mientras que la niña de la casa no dejaba de entretener a todos con sus proyectos de la escuela los cuales repetía y repetía sin poder más que repetirlos una y otra vez, siempre había odiado que repitiesen tanto las cosas, pero como de huésped casual a estupido casual, había llegado en cuestión de minutos, no quería adherir otro adjetivo adicional a mi ya ascendente currículum
Todos la escuchaban si proferir murmullo alguno, pero faltaba uno, mientras servían aquel guiso dominguero que tanto odiaba, pero que esta vez estaba dispuesto a saborear sin chistar, por no atentar contra ya saben mi currículum

El mayor de la casa un hombre bastante barbudo se acerco a mi preguntándome que de donde había venido, por que no tenia pinta de vivir cerca de la zona, mientras yo evocando a la que en ese momento fue amable viejecita puede decir “de aquisito nomás” sin dar mayor explicación y con esto no volví a interferir mas en tal amena charla de proyectos de escuela de la repetitiva niña de la casa
La viejecita encendió el televisor, tenían la costumbre de encender la televisión mientras cenaban, para poder intervenir todos los comentarios de la locutora y para poder comentar sobre los acontecimientos actuales aunque creí en algún momento que era para de una ves por todas callar a la niña
La cena no dejaba de volverse cada vez mas complicada para mi, pues lejos de haber causado familiaridad con tal solidaria frase de “aquisto nomas” había causa un cierto rechazo aun adicional sobre la casi docena de comensales que estaba a mi lado pero seguía sintiendo que faltaba uno

Sonó le teléfono, no dejaba de sonar el teléfono, seguía sonando el teléfono mientras no dejaban de pelear por quien contestaba el teléfono, me pareció en algún momento que el teléfono no dejaría de sonar, hasta que la jovencísima de la casa se levanto a contestar el teléfono

-mama quieren hablar contigo
-que ha pasado
- mama ven urgente
-que ha pasado
-mama ven
-dime que ha pasado
-mama el juany, mama el juany ha muerto, lo han atropellado mama, lo han atropellado

Silencio
Llanto
Más silencio

La viejecita la que volvía recordar amable cayo al suelo, su esposo la sostuvo en el suelo, la niñita dejo de repetir todo, los energúmenos dejaron de mirar la mesa y todos optaron por solo el silencio

El llanto se apodero de la selvatisima sal en ese momento, el mono dejo de lucha contra mis zapatos, entendí por que en el cuadro eran doce y ahora solo eran 11 yo era quien ocupaba esa doceava silla en ese momento
Me sentí mal, me sentí triste, me sentí como el peor huésped casual, que casualmente suele llegar a una casa para tan casual noticia, los gritos se apoderaron de todos, el desorden reino por todos lados, todo era un mar de lagrimas y tristeza y la locutora de televisión, parte de todas las cenas de los Rodríguez cuya mención era callar a la que dejará de ser la repetitiva niña de la casa, se prestaba a mandar la noticia al aire

No sabia que decir luego de ese momento, todo fue borroso, no era un huésped ya y me dirigí a llevarle un vaso con agua a la tan penosa victima del destino que ahora acompañada de este casual huésped tendría que mitigar su dolor con el vaso de agua y con los detalles de la locutora de la televisión cuyo deber había sido siempre el callar a la niña de la casa

Luego de esto me dirigí a la puerta sin decir palabra alguna, y luego de un momento me fui de allí no sin antes despedirme de todas aquellas personas que me habían abierto la puerta de su tan selvatica casa para ser esa doceava silla que sin pensarlo nunca mas volverá a estar llena nuevamente y que como casual fue mi visita casuales son los azares del destino que juegan con nosotros día tras día como si no valiéramos nada

Me jure en ese momento ser esa doceava silla, ese doceavo integrante, ese huésped casual que se encargaría de llenar esa tan deprimente espacio ya vació y que alguien tendría que llenar y que este huésped tan casual, como lo casual del destino, estaría hay siempre para una cena con ellos aunque siempre ante la puerta de casa me veo obligado a repetir ¡No, esta vez no!

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