la Novela

Capitulo I


El primer viaje de

Ramón Quijano


Difícil es la tarea de retratar en unas cuantas palabras a Lima nuestra ciudad capital, ese cielo panza de burro el cual odiamos, estimamos, aborrecemos pero a la vez aceptamos como sumido en el embrujo de nuestra miserable suerte

Me desperté un domingo por la mañana, cansado y harto del bullicio matutino, ese que solía llegar de mi vecino de al lado, ingresando a su hogar con toda la parafernalia de un emperador romano, mientras sus hijos lo saludaban ye le daban brincos y vítores a viva voz, mientras este con una voz ronca y en un notable estado aun de ebriedad cantaba y soltaba aullidos a plena luz del día.

Me dispuse a salir de mi casa lo mas pronto posible harto de ese tan indignante espectáculo y fastidiado por que al parecer el único que solía quejarse era yo, y los vecinos, creo que antes de hartarse del espectáculo del susodicho, que debo reconocer les caía bastante simpático, se hartarían luego de mí haciendo todo lo posible para que huyera de ese edificio entre gritos y burlas de todos los residentes.

Decidí tomar un bus que me llevara lo mas lejos posible de ese lugar , creo que lo odiaba cada día mas , pero sabia por dentro que nunca tendría el valor de alejarme del todo de ese lugar , bueno por lo menos, no por mis propios medios y sino fue a la fuerza como sucedería luego a petición de una inexorable junta de propietarios que encabezado nada menos que por mi vecino mismo , vinieron a pedirme , aunque antes de una petición parecía una orden, que dejara el inmueble en un lapso de dos días , pues sino tendrían que tomar otras medidas obviamente sin perder claro una sonrisa en los labios y una risita que me parece oírla hasta le día de hoy .

Subí a un bus, creo que fue primero que vi pues lo único que quería era alejarme en ese momento del todo y no me importaba mucho en realidad a donde me fuera a llevar simplemente quería estar lejos de hay, sin quererlo quede dormido no desperté sino dos horas mas tarde mientras que un amable chofer, creo que conmovido por la cara que tenia me dijo que tenia que bajar del bus pues este había tenido una descompostura e iban a tardar unas cuantas horas en repararlo.

Sin haberme dado cuenta, creo que lo que es peor, sin quererlo había llegado a lima, mejor dicho, el centro de lima, donde casi podían cegarme las luces de neon, los anuncios de pollerias y hostales a diestra y siniestras , esa densa niebla que se ensanchaba por todo el jirón de la unión , las calles repletas y ese mar humano de gente que parecía moverse de una manera que ni ellos mismo entendían el por que , creo que nunca había visto tanta gente como la pude ver ese día y creo que en realidad nunca la volvería a ver , era el pleno trance entre la dictadura de un dictador y la democracia de un demócrata, que simple y sencillamente resulto siendo lo mismo , pero en aquel momento aun resonaban los vítores de una guerra recién concluida, de una victoria esperada y de la gente flameando la bandera a del Perú con todo orgullo por plazas y parques , mientras que los niños descalzos dando brincos por la plaza , no perdían la ocasión de acercarse a algún turista con la esperanza que le pudiera otorgar algún dinero , para comer aquel día



Proseguí mi recorrido harto de tanta huachafeada cultural y decidí dirigirme a algún bar en donde podía tomarme algo antes de proseguir mi recorrido por tan excéntrico lugar, camine por varios minutos entre callejuelas, entre esos balcones típicos de arte barroco que inundaban por esa zona, que eran patrimonio artístico mundial y que hasta el día de hoy no comprendo por que cada vez que rondaba por esos lares , me terminaba cayendo un pedazo de mierda de ave con cierta gracia en la cabeza.

Hasta que por fin encontré ese lugar, el cual con tanto esmero había estado buscando, debo reconocerlo era una persona muy solitaria, por eso detestaba la idea de compartir un lugar rodeado de comensales que entre gritos y festejos no dejarían disfrutar mi bebida en esa paz que yo ya había creado y que definitivamente a estas alturas de mi vida no hubiese querido ni podido cambiar.

Aquel bar se convertiría con el tiempo en el templo de la bohemia limeña, recuerdo que era un lugar muy pequeño pero sutilmente decorado con unos pósters que había vociferado una tarde aun alcoholizado por un licor barato que era el único que solían servir , no tardarían en caérsele encima a alguno de sus pocos concurrentes .
Acudían todos los fines de semana a escuchar un recital de poesía, una exposición de fotografías y hasta algunos conciertos de música trova que no podían faltar en tan infame lugar, donde luego de unas notas de sabina, unos versos de Neruda y unas eufóricas conversaciones sobre Borges no tardarían en salir a las calles a probar a golpe limpio cual de ellos estaba en lo correcto.

Proseguí mi travesía así, luego de unos cuantos vasos de coñac luego de recordar al hijote puta de mi vecino en cada uno de ellos, a seguir por mi recorrido, pues no quería dejar de percibir un segundo ese aire denso que suele brotar desde esa parte de la ciudad.
Pude percibir que entre los miles de visitantes que acudían a este majestuoso templo de la informalidad, que existían diversos grupos entre ellos mismos, sub. Grupos si preferimos llamarlos así, existía un grupo de chaqueta de cuero que no podía dejar de observar , creo que se debía a que desde el lugar que se encontraban ,el aire solía estar mas denso que de costumbre, comenzó a salir de este un denso olor a humo, a papel quemado a un cigarrillo que no había probado nunca , pues humildemente creía conocerlos todos , pero al acercarme mas a estos , ellos no dudaron un segundo en alejarse mientras miraban con desconfianza y recelo , al extraño que se había atrevido a lanzarles unas cuantas miradas .

Luego de poder ver a niños, mientras jugaban con bolsas que se expandían y contraían ante su resoplar y viejas cucufatas que solían vestirse con una descomunal túnica morada, como si existiera una especia de look, con el cual, asistir a esas misas repletas en donde la gente desaparecía justo antes que pasara el monaguillo con la limosnas y después que el padre brindaba la bendición a toda la concurrencia , en lo extraño que se estaba volviendo todo esto , en este extraño karma como lo solemos definir a nuestra suerte frente a todos los demás , en ese lacónico andar por la vida esperando que todo el mundo opte por actuar de una manera diferente y ver que sin mayor duda que se haga lo que se haga esto reclinaría siempre, en volver a ser como hoy y siempre exactamente lo mismo .

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