capitulo III
Nunca supe por que lo llamaban el solitario, creo que era por que siempre andaba solo, con una vieja mochila sobre los hombros, unos pantalones rasgados de tanto uso y unos ticks nerviosos que no dejaban de alarmarme siempre a las salidas de aquel bar, que ya solía frecuentar por esos tiempos con la religiosidad de un feligrés a toda misa un domingo por la mañana.
Era un poco tosco en su manera de hablar y con un acento motoso que no dejaba entendérsele del todo, puesto que había llegado hace unos cuentos años del cuzco y aun no lograba librarse de una carga tan pesada que era hablar con un emigrante andino ante una selva de cemento como esta, que no dudaría en tragárselo entero, si tuviera la mas mínima oportunidad de verle o en todo caso de escucharle hablar.
Resuelta que llegue a aquel bar , una noche, para las ya acostumbradas sesiones de poesía dominguera, pues en esta búsqueda de poder llegar a ser , lo que explique que quería ser, no desperdiciaría ni un solo día de la semana y tampoco por supuesto desperdiciaría los cócteles gratuitos que solían servirnos a todos los asistentes los domingos ,que en su gran mayoría se encontraban hay ,mas que por una exposición profunda de la poesía de Cortazar , por una minifalda pequeña de la hija de la dueña que nos servia los licores mientras nos disponíamos a escuchar los acalorados debates culturales como todos los domingos .
Hay fue la primera vez que lo vi, que luego de terminar de leer una poesía sin sentido y triste, una sin sentido y triste alumna de la católica. Pedro estallo en carcajadas mientras la alumna lo recriminaba por haber dejado entrar a ese lugar a un indio que no supiera nada de poesía y que no tuviera la más mínima idea de lo importante de la poesía para el desarrollo contemporáneo de la sociedad industrializada. Yo en realidad seguía sin lograr imaginarme a que se debía semejante espectáculo pero ya tenía otra vez mi copa en la mano
---- ¡eres un ignorante y un estupido!—salto la eufórica estudiante a este singular personaje que después de casi media hora de acalora discusión no dejaba de reírse
--¡lárgate, lárgate! ¿Por que no te vas si poco te importa lo que estamos haciendo aquí? Rompió a llorar y se fue
Portazo.
Que mal psicólogo que soy creía en ese momento. Yo creía haberme puesto del lado de la poetisa eufórica pero el que en realidad estaba desconcertado era Pedro
Pero, en fin, esa noche, al menos, valió la pena el haberme quedado hasta el fin de tan entretenida velada poética, por que al fin luego de presenciar tan singular espectáculo, Salí del local a fumarme un cigarrillo mientras no dejaba de inquietarme la presencia de aquel hombre que aun luego de casi hora y media de aquel show no dejaba de reírse , me acerque a el con cautela pues creía que sin duda se encontraría algo contrariado ante las miradas atónitas de todos los que aun quedaban brindando en aquel bar, pero el de lo mas fresco me ofreció a sentarme en su mesa mientras pedía una botella de vino mas para seguir celebrando esa conmemorable escena
----En este caso de situaciones hermanito, solo que da reírse, y seguirse riendo hasta que todos sientan que todo lo que paso, haya sido producto de su imaginación—me decía Pedro mientras se servia otra copa de vino
----tu crees en realidad eso --- pensaba mientras ante tan gentil gesto de camaradería optaba por servirme mas vino del que debí haber tomado en el transcurso de una semana entera.
----ya es muy tarde para reproches, lo hecho, hecho esta y eso no hay nadie aquí, ni en ningún otro lugar, que pueda cambiarlo, ¿no te parece?
----pues, claro, tu tienes toda la razón en eso —le dije mientras me seguía sirviendo mas vino
---yo he venido hasta aquí con la esperanza de poder ingresar a san marcos, para estudiar literatura y esa chica que viste ,me había invitado para que pudiera ayudarle a perfeccionar su técnica literaria u algo así me dijo ella , creo que eso me dijo ella pero ¡ vaya con esta cojuda! ¡Pero ni mas vuelvo a este sitio, ni mas¡ decía Pedro mientras se negaba a pagar la cuenta de todo el vino que si había consumido
Decidí entonces acompañarlo, puesto que después de tanto vino que añadía no haber consumido, pero que en realidad si habíamos consumido , no podía ni caminar y opte entonces obviarle otro momento embarazoso en un mismo día y acompañarlo mientras llegábamos a su casa .Vivía en uno de esos callejones que abundan por el centro de lima, en donde había alquilado gracias a un trabajo en una imprenta, podía costearse el alquiler de ese pequeño lugar que no llegaba siquiera a los tres metros cuadrados pero que el lo mencionaba como si fuese un palacio enorme.
Luego de dejarlo aun sin poder abrir el candado de una minúscula plancha de cartón (pues ni puerta tenia)retirarme a mi casa en donde me esperaba poder escribir todo lo observado en aquella exagerada tarde de domingo , no sin antes presentarnos al fin
----Mi nombre es Pedro, Pedro Vilka—decía mientras aun intentaba abrir ese caprichoso candado
--me llamo Ramón Quijano y espero verte por el bar compañero, pero eso si, trata de llevar poetisas menos efusivas, como las de hoy –
--dalo por hecho compañero, dalo por hecho—dijo esto y luego abrió por fin el candado de su plancha de cartón
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