¡No, esta vez no! Me gritaba mi mismo, frente a la puerta de ese restaurantito pequeño que jure nunca mas volver a ir, pero que casi por instinto terminaba siempre sentado en esa única mesa, como un único comensal, como uno solo en una selva de personas ,que siempre terminaban mirando como si fuera yo, un perfecto fantasma
Halle ese lugar un tarde cuando paseaba por los alrededores de la avenida la colmena cansado aturdido, odiándome a mi mismo por no haber nacido en un lugar por donde lejos de respetarse unos a otros, por lo menos se respetara las estaciones del año pues en pleno invierno me encontraba bajo un incandescente sol y como yo siempre había respetado las estaciones y me encontraba acorde con la estación para mi lamentable suerte
La posada de los rodrigues se encontraba lejos de esa humareda de personas que suelen pasear a horas de la tarde por toda la avenida, era un lugar pequeño, de color blanco parece que recientemente pintado, con pequeños adornos con motivos selváticos todos alrededor del local y con una imagen de la ultima cena exactamente igual mal colocada que el póster del bar , que una noche como ya comente, cayeron sobre la cabeza de algún exaltado parroquiano ,después de levantarse bruscamente ante el pedido de un trago mas , pero esta vez preferí no decir nada y además para que iba a decirlo si el único que estaba era yo pero bueno
Me atendió una señora muy menuda, bastante canosa y con un acento selvático que parecía combinada perfectamente con los adornos alrededor del local
-buenas tarde patrón, le puedo ayudar en algo –me decía la menuda ancianita mientras no dejaba de sonreírme, con un grato gesto de amabilidad
-claro, he estado caminando todo el día y me muero de hambre – respondía mientras encajaba otro gesto de amabilidad casi tan parecido como el de la menuda ancianita
- claro patrón, pero fíjese lo que sucede es que solo preparamos alguito de comer nomas y ya no queda nada , nadiat queda, si quiere tendría usted patrón que compartir la mesa con mi familia que ahoritita nomás, están sirviéndose la comida patrón , es lo único que queda patrón , es lo único que queda
-si señora, pues bueno dígame a donde tengo que ir
-aquisito nomás patrón, aquisito – me decía esta ya no tan amable ancianita, mientras me llevaba a un comedor dentro de de la casa bastante grande, pintado de blanco y con aun bastantes adornos selváticos
Donde estoy me dije extrañado, luego de que el singular monito que tenían por mascota no dejaba de jalarme la camisa, mientras yo lo alejaba sonriente y aun con los pocos gestos de amabilidad que aun me quedaban
-aquí esta patrón, siéntese nomás- dijo la cada vez menos amable ancianita
Diré, con toda la sinceridad del mundo que en ese momento lejos de comer algo me lleno de alivio el poder alejar a ese maldito mono que ya lejos de solo jalarme la camisa había comenzado también por intentar despojarme de mis zapatos
Declaro a mi favor que siempre fui un hombre bastante educado, entonces opte por presentarme de una manera casual, como casual había sido el hecho que fuera huésped aquel día en tal selvático comedor
Mi uniforme presentación no causo mayor impacto entre la casi docena de personas que no dejaban de mirarme, aunque me dio la impresión de que faltaba alguien , mientras yo como un estupido, intentaba expresar toda mi educación posible , ante un grupo de energúmenos que no dejaba de mirar fijamente la mesa mientras que la ancianita ya para nada amable ,servia los potajes que ese día tocarían saborear todos uniformemente, incluso yo el que no solo para ese entonces había pasado de huésped casual en su mesa , al estupido casual sentado en su mesa y con su mono
Comenzó la cena, mientras que la niña de la casa no dejaba de entretener a todos con sus proyectos de la escuela los cuales repetía y repetía sin poder más que repetirlos una y otra vez, siempre había odiado que repitiesen tanto las cosas, pero como de huésped casual a estupido casual, había llegado en cuestión de minutos, no quería adherir otro adjetivo adicional a mi ya ascendente currículum
Todos la escuchaban si proferir murmullo alguno, pero faltaba uno, mientras servían aquel guiso dominguero que tanto odiaba, pero que esta vez estaba dispuesto a saborear sin chistar, por no atentar contra ya saben mi currículum
El mayor de la casa un hombre bastante barbudo se acerco a mi preguntándome que de donde había venido, por que no tenia pinta de vivir cerca de la zona, mientras yo evocando a la que en ese momento fue amable viejecita puede decir “de aquisito nomás” sin dar mayor explicación y con esto no volví a interferir mas en tal amena charla de proyectos de escuela de la repetitiva niña de la casa
La viejecita encendió el televisor, tenían la costumbre de encender la televisión mientras cenaban, para poder intervenir todos los comentarios de la locutora y para poder comentar sobre los acontecimientos actuales aunque creí en algún momento que era para de una ves por todas callar a la niña
La cena no dejaba de volverse cada vez mas complicada para mi, pues lejos de haber causado familiaridad con tal solidaria frase de “aquisto nomas” había causa un cierto rechazo aun adicional sobre la casi docena de comensales que estaba a mi lado pero seguía sintiendo que faltaba uno
Sonó le teléfono, no dejaba de sonar el teléfono, seguía sonando el teléfono mientras no dejaban de pelear por quien contestaba el teléfono, me pareció en algún momento que el teléfono no dejaría de sonar, hasta que la jovencísima de la casa se levanto a contestar el teléfono
-mama quieren hablar contigo
-que ha pasado
- mama ven urgente
-que ha pasado
-mama ven
-dime que ha pasado
-mama el juany, mama el juany ha muerto, lo han atropellado mama, lo han atropellado
Silencio
Llanto
Más silencio
La viejecita la que volvía recordar amable cayo al suelo, su esposo la sostuvo en el suelo, la niñita dejo de repetir todo, los energúmenos dejaron de mirar la mesa y todos optaron por solo el silencio
El llanto se apodero de la selvatisima sal en ese momento, el mono dejo de lucha contra mis zapatos, entendí por que en el cuadro eran doce y ahora solo eran 11 yo era quien ocupaba esa doceava silla en ese momento
Me sentí mal, me sentí triste, me sentí como el peor huésped casual, que casualmente suele llegar a una casa para tan casual noticia, los gritos se apoderaron de todos, el desorden reino por todos lados, todo era un mar de lagrimas y tristeza y la locutora de televisión, parte de todas las cenas de los Rodríguez cuya mención era callar a la que dejará de ser la repetitiva niña de la casa, se prestaba a mandar la noticia al aire
No sabia que decir luego de ese momento, todo fue borroso, no era un huésped ya y me dirigí a llevarle un vaso con agua a la tan penosa victima del destino que ahora acompañada de este casual huésped tendría que mitigar su dolor con el vaso de agua y con los detalles de la locutora de la televisión cuyo deber había sido siempre el callar a la niña de la casa
Luego de esto me dirigí a la puerta sin decir palabra alguna, y luego de un momento me fui de allí no sin antes despedirme de todas aquellas personas que me habían abierto la puerta de su tan selvatica casa para ser esa doceava silla que sin pensarlo nunca mas volverá a estar llena nuevamente y que como casual fue mi visita casuales son los azares del destino que juegan con nosotros día tras día como si no valiéramos nada
Me jure en ese momento ser esa doceava silla, ese doceavo integrante, ese huésped casual que se encargaría de llenar esa tan deprimente espacio ya vació y que alguien tendría que llenar y que este huésped tan casual, como lo casual del destino, estaría hay siempre para una cena con ellos aunque siempre ante la puerta de casa me veo obligado a repetir ¡No, esta vez no!
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