Siempre he salido a buscar lugares diferentes, a encontrar lugares en donde poder empezar una nueva vida, una vida mejor que la extrañísima vida que vivía aquí, una vida que me permita pasear por campos, despertarme tardísimo y no tener que oír el grito de algún hijo de puta vecino, puesto que para mi después de la experiencia anterior todos los vecinos eran unos hijos de puta, despertando a todo el edificio a tempranas horas de la mañana como si no tuviera mejor tarea que jugar a ser los gallos de medianoche de todos los que si querían dormir hasta mas tarde
Decidí entonces coger nuevamente mi ya apolillada y con olor a naftalina mochila azul compañera perfecta para este tipo de peripecias y emprender un viaje a explorar un nuevo lugar en donde su servidor podría establecer y buscar su vida donde pueda pasear por campos, despertarme tardísimo y bueno ya saben del resto
Llegue al Terminal de autobuses temprano como siempre , por que odiaba la impuntualidad solo para darme cuenta que la puntualidad aquí es un falta de respeto y entonces me vi como el mayor faltoso de la toda la historia puesto que para mi viaje el único que había llegado puntual era yo , mientras trataba de elegir un asiento en donde sentarme, puesto que todos estaban vacíos y tenia que ser yo y solamente yo el que inaugure singularmente el primer asiento ocupado del viaje me propuse inspeccionar todo el autobús que se encontraba absolutamente vació para dar con el asiento correcto y cumplir noblemente con esta tan importante tarea
Habían pasado ya casi cincuenta minutos de mi llegada tan puntual a la estación y aun no se llenaban los asientos destinados para le viaje , mientras yo sonreía al ver a la gente peleándose por los asientos ,pensando que cualquiera de ellos puedo haber sido mió, y solamente mió pues yo llegue primero y tenia que elegir y elegí ,y para variar creo que elegí mal puesto, que elegí el único asiento sin cinturón de seguridad y ya no me pareció tan simpático que todos estuvieron ocupando los asientos con cinturones de seguridad ,que pude elegir yo así que solo me dedique a ignorarlo y a ignorar mas a mi asiento sin cinturón de seguridad
-damas y caballeros por favor tomen asiento que en brevísimos minutos partiremos
Eso de breves minutos ya me lo habían dicho antes sonreí
Había decido hacer las pases con mi puntualidad y me dispuse a tararear una canción que sonaba por el estereo del bus, por que me encantaba tararear canciones
y me parecían un recurso recurrente en momentos que solo queda mas que esperar unos brevísimos minutos
Víbora, ese nombre te han puesto
Por que en el alma llevas
El veneno mortal
Víbora……
L a cagada la cancioncita que me mande a tararear no, bueno seguí tarareando y tarareando, mientras que pensaba si habrían víboras en el lugar a donde iba puesto que, el aviso del hotel salía un lugar lleno de campo y bastantes árboles ,pero de hay a que hubieran víboras, y si las habría, que iba a hacer con las víboras, y si entraban en mi cuarto y me despertaban a media noche , si me despertaba mientras dormía , si me despertaban como el hijo de puta de mi vecino, bueno ya basta de hablar de víboras que aun no hemos llegado
Llego un hombre al lado de mi asiento, acomodo sus maletas por encima de mi cabeza y arrincono mi apolilladísima y con olor a naftalina mochila azul
-hola me llamo Eduardo
-parece que vamos a ser vecinos-me dijo un hombre de casi 50 años canoso y visiblemente de muy baja estatura, pero bastante amable, pero con la experiencia de la amabilísima viejita julia Rodríguez decidí no calificar mas de amabilísimo a nadie, por lo menos hasta que llegue
Hola mi nombre es Ramón, Ramón Quijano-le dije mientras debatía si el termino de vecinos lo había pronunciado por la cercanía de nuestros asientos o por que se iba a comportar como los demás hijos de puta de mis vecinos
-ya has ido antes a caras punga- me dijo Eduardo mientras se ponía un pedazo de pan en la boca
- no, recién voy por primera vez, espero q sea menos contaminado que esta ciudad
- todo es menos contaminado que esta ciudad
- si, pero igual espero que solo sea un gran campo, una excelente vista , un lugar donde pueda dormir hasta tarde y por sobre todo que no haya ni una solo víbora
- quien te ha dicho que hay víboras en caras punga
- nadie, solo que por un momento creí que hubieran víboras- me daba vergüenza explicarle mi deducción y de cómo sentado en un bus había llegado a la conclusión que en ese lugar sin haber pisado nunca antes había víboras
-bueno yo que vivo hay desde hace treinta años, te aseguro que no hay una sola víbora en toda caras punga
Gracias, no sabes el alivio que me da no tener que pensar en eso cuando lleguemos
- puedes irte un día a almorzar a la casa si quieres, mí esposa Martha cocina un estofado que no tiene ni idea hermanito, es como para chuparse los dedos
-gracias, gracias- lo interrumpí- claramente estaba que odiaba el estofado pero accedería a su invitación por no haberse comportado como los hijos de…ustedes ya saben
Pasaron siete horas de viaje, mientras que Eduardo, Eduardo Malta me contaba de su familia, que tenia una granjita pequeña hay y que había logrado hacerla grande cuando el rió llego y arrazo a todas las cosechas de sus vecinos y afortunadamente a la suya no, por eso todos los proveedores le compraban a el poniendo le precio que quisiera, puesto que era el único y así diera el precio mas elevado de la historia no tendrían otra opción que Comprar en su pequeña chacrita no arrasada por el rió
Maldita sea Ramón mira le auto se paro, se paro Ramón (ningún vecino sea quien sea dejo de despertarme cada ves que tenia la oportunidad)- me dijo Eduardo
Desperté aun adormecido por el incomodo asiento sin seguridad que además resulto el menos reclinable del bus y jurándome que la próxima vez llegaría aun mas temprano para pobrar todos los asiento del bus para encontrar alguno confortable
Nada mas y nada menos estábamos en Castacañari a mas de tres mil metro de altura y con un frió que se me encogió aun mas el asiento del bus, el chofer estaba desconcertado, los pasajeros estaban desconcertado, Eduardo estaba desconcertado yo estaba muerto de frió, con mi mochila azul en la mano, con ganas de vomitar, pero aun así desconcertado
El arreglo del bus duro cerca de dos horas o bueno demoraron dos horas en decirnos que el bus no tendría arreglo y que tendríamos que esperar que pasase algún bus que nos pudiera llevar a la ciudad en donde tomaríamos un bus de la empresa que fallo en su intento por llevarme a mi y a Eduardo a caras punga, para que esta vez si nos dejara por fin en nuestro tan ansiado destino, lejos de la altura del frió, de los malos buses y de las víboras
L a espera fue eterna, no sabíamos que hacer y comos había que ese instante no seria para nada brevísimo opte por no tararear nada y aparte como iba a tararear si no dejaba de mover los labios que tiritaban del frió atroz de ese lugar, maldita sea la diversidad de estaciones dije pero para mi alivio nadie me entendió o no quisieron entenderme
Así que hay estaba yo tiritando de frió, con mi mochila en mano y viendo como los demás pasajeros subían a algunos buses que estaban por el camino mientras que yo y Eduardo éramos los dos últimos pasajeros en tan alto lugar
-aquí a unos metritos hay restaurantito hay pueden espera al siguiente bus –intervino el chofer del bus aun malogrado
-Vamos ramón, tenemos que ir para allá aquí ya no hay nada que hacer –dijo Eduardo mientras yo alegada que yo había llegado primero a la estación de buses pero que parecía que para esta circunstancia mi puntualidad no valía un carajo
-esta cerca de aquí no?- dije
-si cerquito nomás, ah unos pasitos-dijo el chofer del bus malogrado, pero con calefacción
Emprendimos el viaje Eduardo y yo el con maletas en mano y yo con mi naftalinita mochila azul por todos esos metros tan altos que no tengo ni idea como decido a caminar alentado por un chofer inepto que jure no debí hacer caso, desde que Salí de ese autobús con calefacción y con mi asiento tan singular
Caminamos cerca de dos horas y me pareció que el termino cerquito nomás estaría en mi diccionario como muy, muy lejos. Cansado, tiritando de frió y aun desconcertado decidí darme un descanso y opte por que Eduardo también se lo diera
Fuimos a para luego de mi recuperador descanso por fin la restaurantito que nos dimos con la sorpresa que estaba cerrado .Había caminado casi cuatro horas, tiritando de frió y ya saben que cosas mas por medio de toda esa nieve para que me encontrar con un lugar cerrado, eso era acaso posible, era acaso probable para una persona que había pasado las de Caín para llegar a un restaurante cerrado, como que cerrado nicagando , esto lo abren hoy como que me llamo Ramón Quijano-dije
Golpee cera de una hora el restaurante , que sumado a las otras cuatro ya eran cinco y cansado mi fiel compañero Eduardo y yo decidimos esperar en la carretera a que algún bus pasara lo mas pronto posible mientras me cuestionaba ya para ese momento si mi nombre era Ramón Quijano
Era ya de noche, nos habíamos hecho a la idea de que pasaríamos la vida viviendo Eduardo con sus maletas y yo con mi mochila azul esperando un bus para siempre, ya no cabía esperanza, ese letrero de cerrado había acabado con casi toda esperanza , con casi todos las ilusiones de mi caras punga sin víboras y de mi lugar nuevo en donde buscar un vida nueva lejos de la contaminación peor heme aquí no solo lejos de la contaminación , lejos de todo rastro viviente por lo menos a bastantes kilómetros a la redonda .se apareció entonces algo a lo lejos, parecía estar alumbrándonos, parecía un bus que nos había visto y bueno no solo parecía era el mismo bus que habíamos abandonado hace ya mas de bueno bastantes horas , nos abrieron la puerta de bus y con amabilidad el cobrador nos invito a pasar que en menos de lo que canta un gallo nos llevaría a cara punga
-les dije que estaba cerquito nomás ven, cerquito nomás-nos dijo el chofer del bus a Eduardo y a mi
Silencio (por no decir otro hijo de puta más)
Entre frenético al bus, mientras coloca Eduardo su equipaje ya no arrinconando mi mochila azul, puesto que esta vez iría conmigo todo el viaje hasta caras punga, busque mi viejo asiento que ya después de tan largo viaje había tomado cariño, Eduardo se fue a hablar con el copiloto mientras que yo con mi mochila azul, mi asiento sin seguridad y mi ya casi desaparecida desconcertacion me dispuse a dormir hasta llegar a tan esperado destino
-por fin llegamos Ramón levántate-dijo Eduardo (segunda vez que me levantaba de una siesta en menos de un día de conocernos, ya sabia por que había elegido ser mi vecino)
-hasta que por Eduardito, hasta que por fin –dije
Claro, sanos y salvos –intervino el chofer-mientras a mi ya no quedan insultos para describirlo
-bueno Ramoncito esta es la dirección de mi casa, te vienes nomás – dijo Eduardo muy alegre por el por fin ansiado paradero
- claro Eduardo, mañana mismo estoy hay – le dije
-si ramoncito esta de tu hotel cerquito nomás, cerquito (eso significaba a mas de cinco horas para mi en ese entonces)
-ok mañana te veo, y salúdame a tu familia que mañana les doy una visita
-mañana te espero entonces ramoncito, mañana te espero- me dijo Eduardo mientras se despedía con un gesto con las manos y buscaba un taxi
Ahora estaba en caraspunga , por fin había llegado a este lugar que me costo tanto tiempo llegar, por fin lo había logrado , ahora solo me quedaría registrarme a mi hotel sin víboras , sin seguridad , sin Eduardo y sin nada de lo que había pasado solo con la intención de descansar por fin en una cama reclinable , sin frió sin que me despierten cada tres horas y mañana mismo a buscar la nueva vida de Martín Quijano
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