Ya casi nadie se ha quedado en este pueblo me digo a mi mismo, mientras enciendo un cigarrillo por la plaza principal del pueblo, creo que todos ya han emigrado a lima pues hoy y principalmente hoy me siento como el único habitante en un pueblo sumamente desolado, no hay niños, no hay perros, no hay señoras curiosas que no dejan de mirarte una y otra vez inspeccionando con la mirada el motivo de tu llegada, no había nada estaba solo y ¡que felicidad estaba solo! Por fin ¡estaba solo! Creo que por fin había encontrado lo que buscaba, ya lejos de tan polvorienta ciudad, lejos de esos ómnibus que no dejan de tirarte humo en la cara todos los días, lejos del infernal sonido de las combis, lejos de todo solamente seria yo y este pueblo que por fin había encontrado después de tanto viaje y que me había devuelto la esperanza que existía en algún lugar, en donde podría respirar ese aire de tranquilidad que me era necesario respirar. Por fin , por fin lo había hecho, por fin estaba en un lugar silencioso, por fin encontré la paz que no tenia , por fin y por fin vi llegar gente a la plaza, por fin vi que todo el sitio se llenaba de un momento a otro de cientos de personas, por fin vi que estaban cargando un anda entre muchos y una imagen sobre ella de algún santo de la zona y un banda atrás de ellos tocando estruendosamente bombos y tambores y por fin me había dado cuenta de que lo que sucedía es que todos se habían ido a una procesión y yo ingenuamente había creído que todos se había ido de sus casas , pero que ingenuo que puedo llegar a ser y creer que tanta maravilla fuese a ser verdad que en verdad había encontrado un lugar silencioso que ahora veía tan lejano entre niños, perros y viejas que no dejan de observarte inspeccionadote y con esto por fin me había dado cuenta que todo esto que había tratado de creer mientras encendía mi primer cigarrillo en la plaza no era mas que una nueva ingenuidad mía
Y ahora, a donde ir , todo lo que no quería ver , todo lo que no quería estar rodeado se encontraba justamente en esa plaza que instantes antes me había resultado maravillosa , me era inútil buscar un rostro conocido entre tanta gente que no dejaba de observarme y bueno que rostro podría conocer un simple turista que no tenia siquiera veinticuatro horas de haber llegado al pueblo y que peor aun ,era considero un ateo por no estar presente en tan singular muestra de devoción ante la imagen de un santo que no dejaba de sorprenderme , la imagen era pequeña , de arcilla, con un perfil que si lo pudieran ver los miembros del vaticano no durarían en abofetear al escultor de tamaña obra de mal gusto pues lejos de que la escultura me resultara horrible ya estaba sumamente quebrada y las señoras que paseaban por delante del anda con los sumerios que no dejaban de recordarme el humo que te dan los ómnibus en plena cara, habían decido autoritariamente cubrirle el rostro a la escultura con una corona hecha de paja, dejando cada vez mas a la imaginación poder descifrar que santo seria este y bueno harto de andarle mirando y mirando y mi poca inclinación cristina me hacia recordar que de santos no sabían nada deje el tema de andarle buscando tres pies al gato pues no tenia la mas mínima intención de reflexionar sobre este tan peculiar santo de arcilla quebrada y de una corona de paja
Decidí entonces lejos de quedarme observando tamaña muestra de fe , ajena a la mía , en ir a buscar a Eduardo el cual cordialmente me había invitado a buscarle para almorzar con su esposa , y bueno como se me están poniendo las cosas para ese entonces no debería ser nada malo ir a narrarle a su esposa como sobreviví a tan estrepitosos viaje y según lo que me dijo Eduardo , esta debería estar contenta escuchando mis exagerados comentarios
-buenas noches señor, disculpe la molestia, había quedado en reunirme para un almuerzo con el señor Eduardo el día de hoy y necesito que le avise que Ramón lo esta esperando- dije, ante la mirada acusadora de uno de los guardianes de chacrita ,que no dejaba de llamarme la atención pues de chacrita no Tenia nada, era gigantesca, creo que era la mas grande del pueblo y que Eduardo debió haber sido por modestia trato de describírmela como una modesta casita en el campo la cual ya me había hecho mucha ilusión conocer
- Ramón, Ramón que señor- me respondió el menudo guardiana que cuidaba la chacrota de Eduardo
-ramón Quijano
- que viene a hacer acá caballero- me dijo con un tono burlón ese cada vez más receloso guardián
-ya le dije, me ha invitado a cenar el señor Eduardo para una cena con su esposa
-como se llama su esposa
-no lo recuerdo señor –para ese momento del día ya había olvidado el nombre de la esposa de Eduardo, y con lo distraído que soy debería estarme agradecido por recordar siquiera el nombre de Eduardo
- como, si lo han invitado y no sabe usted el nombre de la esposa del señor
- no señor, no lo recuerdo podría avisarle que estoy aquí y salga a recibirme por favor
- no señor lo siento, peor el señor Eduardo dijo que nadie lo interrumpiera y nada de visitas
- pero entienda usted que me han invitado ah….
-ya le dije nada de visitas –pero señor entienda
- nada de visitas o le suelto los perros
-nada de perros, señor
-pues entonces vayas señor y no joda mas pro acá o ya sabe le suelto los perros
-nada de perros, por favor nada de perros (odiaba a los perros)
-entonces ya váyase de acá que le suelto a los perros (pero que complejo tenia este enano con los perros)
-ya señor pero avísele que lo vino a ver Ramón al señor Eduardo
-ya váyase señor, ya no moleste ya –decía el menudo guardián mientras sacaba una vara de madera y lo agitaba con furia por entre las rejas
Enano de mierda, no solo luego de arruinarme el almuerzo con Eduardo, haberme amenazado con unos perros de mierda, que no me dejaban de ladrar, amenazarme con una vara de madera ,condenarme a seguir ahogarme de calor, en plena calle, y haberme dejado sin almuerzo gratuito por parte de mi amigo Eduardo, seguías hay mirando fijamente como burlándote de mi posición, como sabiendo que no podré molerte a golpes como lo tienes merecido, pero ya veras enano de mierda, ya veras
Abrumado por tanta euforia que había agitado mi tan catastrófico día, decidí irme a tomar unas copas a alguna cantina de la zona, puesto que no tenia nada mas interesante que hacer q retozar un momento con un montón de comuneros de la zona que la igual que yo serian considerados herejes por estar tomando alguna especie de licor, mientras que el anda se guía paseándose por la placuela , con ese ruido que no hacia mas que hacerme estallar la cabeza conjuntamente con ese irrefrenable sol que no dejaba de cegarme le rostro y hacerme recordar cada vez mas, que en lima no tendría ese cielo tan puro que dejaría ver las nubes como las estaba mirando, ese cielo tan celeste como lo estaba mirando y ese sol que no dejaba de cegarme todo el rostro como lo esta mirando
-Buenas tardes patrón en que le puede servir- preguntaba el mozo de esa pequeña cantina, ubicada cerca de la plaza, en donde se reunían perro, pericote y gato pues desde comuneros, oficiales, terrucos , turistas y todo aquello que visitara el pueblo y que no gozara , como no gozaba yo de las costumbres religiosas podrían irse a despejar un poco mientras acabara tan colorido festín el estaba hay mezclados en un mismo sitio
-una botella de piso- sugerí con un tono bastante amable al cantinero
- en seguida joven- respondió con la amabilidad el cantinero
No tardaron mucho en aparecer los jefes militares de la zona, uno era el capitán , alto de ojos claros , con el pelo rapado y con un uniforme que hacia gala de la mucha falta que hacían las esposas en esa zona para la limpieza personal de tan jerarquizados patrones de la zona , otro era pequeño, parecía el menor de todos , soldado raso, que de raso no tenia anda , con el pelo visiblemente largo por la falta de peluqueros supongo que debe haber en plena zona y con un bigotito que lo hacia lucir bastante parecido a cantiflas , y el ultimo era el comandante , alto blanco, de pelo rubio, era el mayor de todos , con un saco que no dejaba ver su color por la cantidad de medallas que ungían su pecho el cual las hacia resaltar mas caminando prepotente por en medio de todos los del local que no dejaban de mirarlo como con miedo y disimuladamente escapaban de lugar como no queriéndose topar con tan condecorado personaje , acompañado por una señora alta y gruesa que no dejaba de tomarle del brazo por todo el local
Todos en la cantinita se fueron muy rápidamente, en realidad se fueron antes de que me dieran cuenta que ya todos se habían ido, y hay me vi yo solo, con un botella de piso recién servida, un vaso que hacia mucha falta darle una lavada desde hacia ya mucos meses y en medio de personajes que nadie quería toparse con ellos , entonces sabia pasado de se luego de ser un ingenuo, un hereje a un tránsfuga , un hombre que odiaba los perros me había convertido oficialmente en un tránsfuga de la opinión colectiva del resto de los habitantes del pueblo , pero que para mi en ese momento me importaba un bledo lo que opinen , pues mi botella de pisco esta servida, mi vaso que no habían lavado hace meses estaba en mi mesa mientras y mis ganas por beberla y por fin dejar atrás tan extenuante día pasara entre copas y copas de licor
Una botella de pisco Manuel- grito el eufórico comandante a el cantinero del ya casi vació local
- lo que usted quiera patroncito- dijo el mozo visiblemente ya no gentil, mas bien algo temeroso por tan insignes visitantes
-pero rápido, carajo-intervino el capitán
- horita mismo patrón, horita mismo – el temeroso mozo
-y tu que miras ah- dijo el intrépido soldado raso, que de raso no tenia nada, dirigiéndose a mi que no había dejado de obsérvalos desde su llegada a aquella cantina de mala muerte, en donde ellos supuestamente eran los que dictaban las leyes y no soportaban que no me había dignado a salir despavorido, como el resto de los que hay estaban presentes, pero preferí hacer odios sordos ante tal orden militar de respuesta
-que miras te estoy hablando
-ya no lo jodas vilka, déjalo tranquilo- intervino el capitán
-yo no lo jodo solo quiero saber que Mierda esta haciendo acá
- pero lo estas jodiendo pues carajo, déjalo tranquilo- lo irrumpió nuevamente el capitan
-yo no lo jodo ya te dije, solo quiero saber
-ya, cállense los dos, hijo ven acércate a la mesa, no te preocupes no te vamos a hacer nada, ven acércate y tomate unos tragos con nosotros – intervino el coronel sentenciando tal discusión y mirando fijamente a mi mesa, y bueno viendo le grado de las circunstancias y odiando cada vez mas el no haberme ido con el resto de los pobladores me acorde de las palabras de mi madre a lugar en donde vayas, haz lo que veas y por que no hice lo que vi, pero ya es tarde para reproches a enfrentar una militancia por un momento, haber si luego logro salir despavorido ,como el resto de los pobladores y así hacerle caso a madre de una vez por todas .
Me acerque a la mesa y con tono bastante amable el coronel me invito a sentarme al lado suyo y de su rolliza mujer que no dejaba de mirarme de pies a cabeza mientras me disponía a saludar a todos los de la mesa
- yo soy el comandante Pereira, ella es mi mujer y ellos son el capitán Jiménez y el soldado Vilka
-buenos días, un gusto- dije con mas miedo que ganas
- pero sírvete nomás hijo sírvete, que aquí siempre hay un vaso de pisquito para un forastero como tu- me repetía el comandante con una voz ronca y un cuerpo igual de mofletudo que el de su mujer
- gracias comandante
- y que hace usted por aquí
- nada comandante paseando nomás
- paseando nomás, no te creo para que has venido – añadió el comandante
- es terruño señor- intervino el soldado Vilka a quien detestaba cada segundo mas
-como va a ser terruño pues comándate mírele esa cara de pavo, ese cuerpo todo flaco, esos anteojazos, no jodas Vilka si ese huevon es terruco, yo soy el presidente huevon, el presidente soy yo – intervino el capitán al cual no sabia si agradecerle el no haberme confundido con terrorista pero si el haberme tratado como el mas cojudo que haya visto en su vida
- soy estudiante señor, vine aquí de visita- intervine para explicar por fin el origen de mi llega y no siguieran discutiendo el soldado y el capitán si era o el mas huevon de la zona o el mas peligroso terrorista de la misma
- A con que estudiante, haber que estudias-dijo el comandante
- literatura señor, quiero ser escritor
-los escritores son todas una sarta de maricones- intervino el capitán
Pero para mi el maricon era el, que con tan solo una pistolita, le bastaba para amenazar a esa pobre gente que no dudaba en salir despavorida, cada vez que ese arrogante de mierda y sus amigotes se sentaban a tomar mientras que el resto tenia que volver a su casa porque al Maricon este le daba la gana que se fueran
-ese es su punto de vista- dije con una sonrisa fingida
-ya basta de tanto palabreo, ahora a beber que para eso hemos venido –dijo el comandante sentenciando por segunda vez, un posible conflicto
Habían pasado ya varias horas desde que decidí casi por fuerza mas que por gusto sentarme en esta mesa de bravucones uniformados que no dejaban de lanzar vulgaridades a todo el mundo que se atreviera a entrara a aquel localcito que había parecido ser ya tomado por miembros del ejercito, qué no dejaban de beber, y de brindar mientras que el comandante no le soltaba la pierna a su rolliza acompañante.
Cuando por fin entraron una grupo de músicos limeños que acababan de llegar de lima y que no desperdiciarían la oportunidad de tomarse unos buenos piscos antes de volver al autobús que los llevara de vuelta puesto que el motivo de su visita era nada mas y nada menos que estar tocando en aquella banda que no dejaba de destruirme los oídos en mi primera llegad a aquella placita del pueblo. Llegaron con cajones, guitarras y tambores todo eso que suelen traer para brindar una serenata a esa imagen de arcilla las cueles se confesaban bastante fieles y que no dejaban pasar un año sin venir al pueblo a tocar en la bandita, haber si les concedían algún milagrito, cuando para mi, el milagrito era que estén hay sentados y que por fin pudiera regresar a mi hotel sin escuchar el milagrito era que estén hay sentados y que por fin pudiera regresar a mi hotel sin esa porquería de música que habían traído desde tan lejos
- coronel, que nos toquen un poco de música, - dijo el capitán mientras no soltaba la botella de pisco de entre sus manos
- claro, claro, llámalos nomás que yo pago cuanto cobren – intervino el coronel ya bastante alegre por tanto pisco
Se acercaron los músicos, eran de pequeña estatura, parecían bastante alegres luego de haber cumplido (para mi mala suerte) el fin de su largo viaje.
- claro comándate, que quiere usted que toquemos- intervino el mas viejo de los músicos
- tóqueme Olga por favor, Olga, esa canción me encanta a mi y a mi señora
Olga, no me olvides
Y no trates de olvidarme
Sabes bien que te perdono por que te amo
Nunca te podrás marchar
Que malísima canción, y por la forma que la tocan, prefería estar escuchando ese estruendoso ruido que hacían en la plaza, creo que ya para esos momentos lo había comenzado a extrañar, pero esa canción era horrorosa, odioso, pegajosa y no merecía mi
Tarareo que estaba destinado a mi vieja de vuelta, pero lo que importaba a mi me daba exactamente igual a, pues el comandante era el que mas gozaba con la canción no dejando de cantar a voz en cuello la tan malísima canción, que bueno luego de ver que tanta felicidad le traía no podía hacer mas que mirarle con discreción y no decir nada por haberme dejado sentar en su mesa, beber de sus botellas de pisco, y salvarme de dos enfrentamientos con sus uniformados acompañantes
- otra vez, tóquela de vuelta- ordeno en coronel
Olga, no me olvides
Y no trates de olvidarme
………………
Fin de canción
Otra vez tóquela, que a mi y a mi mujer nos encanta es a canción
Olga, no me olvides
Y no trates de olvidarme
………………
Fin por segunda vez de la canción
Otra vez tóquela- ordeno ya el menos amable coronel
Olga, no me olvides
Y no trates de olvidarme
………………
Fin por tercera vez de la misma canción
Increíble, me era imposible creer que una persona pudiera escuchar catorce veces seguidas la misma canción, que ya para ese entonces me había comenzado a gustar y que por ser tan pegajosa todos cantábamos a voz en cuello acompañando al coronel en sus cantos roncos a su amada rollada que tenia al lado y que los músicos no dejaban de mirarnos de mala gana pues casi durante dos horas seguidas los teníamos hay sentados bebiendo pisco y tocándonos la misma canción, pero quien se anima a decirle al coronel que ya estábamos hartos de escuchar la misma canción una y otra y otra vez que el estaba disfrutando con ferocidad pues no dejaba de cantar ni un solo segundo
Olga, no me olvides
Y no trates de olvidarme
………………
-un momento .Ya estamos cansados de tocar esta misma canción comandante, aparte ¡quien carajo es esta tal Olga ¡ para quien mierda estamos tocando la misma canción una y otra vez
Lo que ellos ignoraban al igual que yo y que no había ni por un momento pensando , era en preguntar esa interrogante que dejo callados a todos sobre la mesa y a todos los que se habían atrevido a entrar al localcito al ver que ya había pasado el peligroso por el buen estado de animo del capitán , y que ahora todos en un silencio sepulcral se miraban la cara unos otros como querían resolver esta interrogante tan bien expuesta y con toda razón pro los músicos pues habían sido ellos los que se las habían pasado tocando durante horas la misma canción y que no tenían ni la menor idea de quien demonios era Olga
- es mi mujer serrano de mierda- dijo el comandante mientras que sus acompañantes casi como resortes se aventaron sobre los músicos que solo atinaban a defenderse a guitarrazos en medio del localcito, los pobladores volvieron a huir despavoridos como lo habían hecho horas antes y yo no sabia aun, si enfrentar a los músicos, defenderlos, calmar al coronel o saludar amablemente a su esposa que no había tenido el gusto de saber cual era su nombre. Opte por la primera opción haciendo esta vez caso a lo que dijo mi madre a lugar en donde vayas, haz lo que…y me dispuse a golear con silla en mano, dejando atrás mi problema de precisión de los golpes con las sillas, a los músicos que extrañados no dejaban de defenderse con uñas y dientes mientras que nosotros no dejaríamos de luchar por el honor de Olga, que se había visto menguado por estos músicos, que se habrán creído, hablar así de Olga , ni hablar ,aquí nosotros los amigos del coronel la defenderíamos a capa y espada , bueno yo mas por vengarme del ruido ensordecedor que hicieron en la plaza y pro el cual me veía yo en medio de esta guerra de guitarras , sillas , cajones, botellas de pisco y alaridos de la susodicha Olga y los demás por hacerse de una buena vista del coronel
- basta ya-grito el coronel eufórico
- Ustedes acérquense, ahora ya saben todos quien es Olga ?, ahora vana tocar hasta que me canse de escucharlos – dijo el coronel un poco mas calmado mientras se disponía a sacar un revolver de su bolsillo y amenazar a esos pobres músicos que ya me había arrepentido de haberlos golpeado tanto
- si mi coronel – intervinieron los ya muy golpeados músicos
Escuchamos la misma canción durante tres horas mas, nadie volvió a hablar durante el resto de la reunión, nadie dijo nada hasta que después de varias horas pudimos marcharnos y lo único que supe solo se que por fin y después de ese día, todos sabríamos el nombre de Olga y era un nombre el cual nadie debía haber olvidado y nadie olvidaría , pues luego de varios días a la salida del localcito, una noche se encontrarían al coronel ,sus amigachos y su acompañante , tirados en un pequeño descampado muy cerca del campamento militar , después de recibir varias heridas por todo el cuerpo con la cabeza destrozada ,con las piernas visiblemente deshechas y la mujer violada infinidad de veces , antes de ser golpeada , una pequeña nota que sorprendió a todo el pueblo….Si mi coronel, ahora ya sabemos todos quien es Olga
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